Diccionario del alquiler español

El alquiler en España tiene su propio idioma, y no se aprende en la academia. Aquí está la traducción: lo que dice el anuncio, lo que significa en la vida real, y lo que conviene preguntar antes de firmar.

Anuncios

Adjetivos que parecen información y no lo son.

Acogedor

Cabes tú, la cama y uno de los dos con las rodillas dobladas.

Adjetivo comodín para habitaciones y pisos pequeños. Pide metros cuadrados por escrito y una foto de la habitación desde la puerta, con la cama dentro del encuadre.

Exterior

La ventana da al aire libre. Que ese aire libre sea un patio de luces es otro tema.

Legalmente basta con que la ventana no dé a un espacio interior cerrado. Pregunta a qué da exactamente y a qué hora entra la luz.

Luminoso

Alguien hizo la foto a mediodía con todas las lámparas encendidas.

Comprueba la orientación y visita el piso a la hora en la que vas a estar en casa, no a la hora que le venga bien a quien te lo enseña.

Reformado

Pintura blanca nueva. La instalación eléctrica sigue teniendo la edad de tu abuela.

Pregunta qué se reformó y cuándo: fontanería, electricidad, ventanas y caldera son las cuatro que te van a costar dinero o frío.

Zona en auge

Todavía no hay nada, pero ya cuesta como si lo hubiera.

Mira la conexión real de transporte y el tiempo puerta a puerta a tu trabajo o clase, no la promesa urbanística.

Céntrico

Céntrico respecto a algo. No necesariamente respecto al centro.

Es una palabra sin definición. Usa el mapa y mide la distancia a la parada de metro, cercanías o autobús que vas a coger cada día.

Ideal para estudiantes

Se aguanta si estás dispuesto a aguantar cosas.

Suele significar habitaciones pequeñas, mobiliario básico y rotación alta de compañeros. Pregunta cuánta gente ha pasado por el piso en el último año.

Se enseña este sábado

Visita en grupo, con dieciocho personas y un cronómetro.

La visita colectiva es un filtro de velocidad, no de calidad. Llega con documentación preparada y con tu grupo decidido, o pierdes el turno.

Papeles

Lo que firmas y lo que estás firmando.

Contrato solidario

Todos para uno y, si uno se va, uno para todos los recibos.

Firmáis un único contrato y respondéis conjuntamente de la renta completa. Si alguien deja de pagar, el propietario puede reclamar el total al resto. Es lo habitual al alquilar en grupo y funciona bien cuando el grupo se ha elegido a conciencia.

Contrato por habitación

Cada uno con su papel y con compañeros que no ha elegido.

El propietario firma con cada inquilino por separado. Reduce tu riesgo económico y elimina tu capacidad de decidir con quién convives, porque las bajas las cubre él.

Aval

Alguien que quiere mucho a alguien firma que pagará si tú no pagas.

Garantía personal de un tercero. Antes de aceptar avalar a alguien, asegúrate de que entiende el alcance: responde con su patrimonio, no con su simpatía.

Subrogación

Cambio de cromos, pero con notario de por medio.

Sustituir a un firmante por otro dentro del mismo contrato. Solo funciona limpiamente si el contrato lo prevé y el propietario lo aprueba por escrito.

LAU

Las siglas que sacas cuando la conversación se pone seria.

Ley de Arrendamientos Urbanos, la norma que regula el alquiler de vivienda en España. Consúltala en el Boletín Oficial del Estado antes de aceptar una cláusula que te suene rara.

Inventario

El documento aburrido que te devuelve la fianza.

Lista con fotos de todo lo que hay y en qué estado está, firmada al entrar. Es la prueba con la que se discute la fianza al salir. Hazlo siempre.

Dinero

Todo lo que no aparece en el precio del anuncio.

Fianza

Un mes de tu dinero que se va de vacaciones y quizá vuelva.

En vivienda habitual la ley fija una mensualidad como fianza obligatoria. Se deposita en el organismo autonómico correspondiente y se devuelve al final si no hay daños ni deudas.

Garantía adicional

La fianza, pero con amigos.

Cantidad extra que se pide además de la fianza legal. Es negociable y debe figurar en el contrato con su concepto y su forma de devolución.

Gastos no incluidos

El precio del anuncio es el precio antes del precio.

Suma comunidad, luz, agua, gas, internet y basuras antes de comparar dos pisos. Dos anuncios con la misma renta pueden diferir mucho al final del mes.

Actualización de renta

La sorpresa anual.

Subida pactada de la renta durante la vigencia del contrato. Comprueba con qué índice y con qué límite se actualiza, y que esté escrito.

Honorarios de agencia

Pagar por ver un piso que ya estaba ahí.

En arrendamiento de vivienda los gastos de gestión inmobiliaria y formalización corren por cuenta del arrendador cuando este es persona jurídica. Pregunta antes de pagar cualquier concepto de intermediación.

Convivencia

Vocabulario que aprendes viviendo, casi siempre tarde.

Compañero fantasma

Existe en el contrato y en la factura de la luz. En el salón, no.

Alguien que apenas está en casa. Suele ser cómodo, hasta que hay que repartir limpieza o decidir algo y no aparece. Acordad desde el principio cómo se toman las decisiones sin unanimidad.

Novio o novia residente no declarado

Un cuarto inquilino que no consta en ninguna parte.

La causa más habitual de tensión en pisos compartidos. No se arregla discutiendo en septiembre: se arregla escribiendo en el acuerdo del piso cuántas noches seguidas se considera vivir allí.

Turno de limpieza

Un calendario en la nevera que sobrevive tres semanas.

Funciona mejor por zonas fijas que por rotación, y muchísimo mejor si se acuerda antes de mudarse. Ponerlo por escrito no es desconfianza, es logística.

Bote común

El papel higiénico como bien público.

Fondo compartido para consumibles y gastos pequeños. Decidid importe mensual, quién lo gestiona y qué entra, y revisadlo cada cierto tiempo.

Acuerdo del piso

La constitución de tres personas y una lavadora.

Documento interno, sin valor contractual frente al propietario, que fija normas de ruido, invitados, limpieza, gastos y salida. Es la herramienta que más problemas evita y la que casi nadie escribe.

Y ahora que hablas el idioma

Saber traducir un anuncio te ahorra visitas. Saber con quién vas a vivir te ahorra mudanzas. Empieza por la nueva realidad, sigue por las guías de contratos y convivencia y busca tu ciudad.